jueves 1 de enero de 2009

Capilla Brancacci, 1424-1427. Florencia

El desarrollo económico que se da en Europa en el S.XIII y XIV permite una prosperidad que trajo consigo un notable interés por lo cultural. Poco a poco, el saber, que había estado a lo largo de todo el periodo medieval en manos de la iglesia, se va secularizando y nace entre la burguesía un importante movimiento intelectual: el humanismo, que desembocará en uno de los periodos más ricos de la Historia del Arte. Gracias a las traducciones que de los clásicos se hicieron al lenguaje vulgar, el pueblo tuvo acceso al conocimiento clásico aumentando el interés por la historia, la filosofía y la literatura.

En este ambiente cultural se empieza a plantear la posición que debía ocupar la pintura en las artes. Hasta este momento la pintura se había considerado como un arte mecánico, manual, unido al gremio artesanal. En este periodo, la pintura se eleva a la categoría de arte liberal e intelectual. Así, el artesano se transforma en un artista comparable a poetas y literatos consiguiendo una nueva consideración social y convirtiéndose en protegido de clientes y mecenas que lucharán por tener a los mejores pintores a su cargo.

Otro de los cambios que la pintura renacentista trajo consigo fue la creación de un nuevo marco de representación. Con el humanismo crece el interés por lo científico y por la representación de lo real. El artista por medio de la contemplación y estudio de la naturaleza pretende representar al ser humano en un espacio real, fiel a su entorno, alejado del espacio irreal y fantasioso del mundo medieval. Uno de los elementos que mejor definen este nuevo marco de representación es la incorporación de la perspectiva lineal con la que un soporte bidimensional como la pintura pasa a simular la tercera dimensión. La perspectiva se basa en un método matemático en el que todas las líneas convergen en un punto de fuga. Los pintores se valieron de este principio para colocar y ordenar a los personajes por tamaño dando como resultado una representación más creíble. Para combatir la planitud de la figuras medievales, los artistas del renacimiento dotaban a las figuras de un modelado plástico, escultórico, que consistía en dar volumen a las figuras gracias a la manipulación de la luz mediante gradaciones.

Dentro de la pintura del Cuatroccento (S. XV) nos encontramos con Masaccio, gran pintor florentino, con el que comienzan a desarrollarse las nuevas tendencias plásticas. Un ejemplo: las pinturas de la Capilla Branccacci en Florencia.

Tributo: Se trata de una escena del Evangelio de San Mateo. Nos narra el momento de la llegada de Cristo y sus apóstoles a Cafarnaún y la petición por parte de un funcionario del impuesto (tributo) para el templo. Jesús pide a Pedro que eche la red al lago y que abra las tripas del pez que pesque. Pedro le obedece y de las tripas del pez aparece la moneda con la que pagarán el tributo para poder entrar.

La Capilla Branccacci fue fundada por Felipe Branccacci, un comerciante de sedas que encargó que se pintaran la totalidad de las paredes con escenas de la vida de San Pedro (patrón de marineros). Que se elija la vida del santo para decorar la capilla no es casualidad y tiene su razón de ser en la acusación de apropiación de bienes ajenos que recaía sobre Felipe. Con esto, el comitente quería manifestar su inocencia y demostrar que, como Cristo, ha pagado el tributo. Por otro lado, la temática marina alude a la riqueza del mar y al emergente poder mercantil con el que gozaba la ciudad del Arno gracias a, entre otras cosas, el comercio marítimo.

Aunque aparentemente desarrolla una iconografía sacra, el tema principal se centra en la figura del hombre y sus valores (humanismo). Los personajes se relacionan, hablan entre ellos, se miran, gesticulan. Algunos apóstoles son retratos del natural, hombres de la calle con defectos físicos. Otros, sin embargo, parecen tomados de medallas romanas, son retratos más idealizados y aún de herencia gótica (Cristo). Se mantienen algunos convencionalismos medievales como la multiplicidad de escenas, se representan al mismo tiempo dos momentos diferentes (petición y entrega del tributo) o la isocefalia de los personajes. Pero por lo demás, el conjunto apunta a una nueva manera de hacer: figuras voluminosas, gradaciones de luz, composición racional, perspectiva aérea, introducción del paisaje y arquitecturas de la época que nos acercan a la realidad, etc.

En la expulsión del paraíso nos vuelve a mostrar la importancia del hombre y del drama humano. Masaccio dota a las figuras de una rotunda expresividad manifestando la idea de dolor y remordimiento en sus gestos y ademanes. Eva grita desconsolada mientras que Adán llora inclinando la cabeza.

miércoles 23 de enero de 2008

Magdalena penitente, 1664. Museo del Prado


El siglo XVII, fue una época de cirisis, de hecho, con el cambio de siglo comienza la llamada "Gran crisis del XVII", aunque probablemente no lo fue tanto. En cualquier caso no lo fue para el arte y la cultura que encontraron en este periodo un esplendor sin parangón. Se vive el llamado "siglo de oro", porque desde el punto de vista político, las guerras tienen lugar fuera de España, en la Península hay estabilidad (exceptuando algunos problemas en Cataluña). En todo el siglo sólo se dan tres reinados: Carlos II, Felipe III y Felipe IV, los tres últimos monarcas de la casa de Austria. Estos reyes tendrán como deber prioritario la defensa del Catolicismo, convirtiéndose así en herederos del ambiente del Concilio de Trento.

Frente a la pintura, la escultura es poco variada y de temática muy reducida ya que se encuentra muy enraizada al mundo religioso. Se caracteriza por el uso casi exclusivo de la madera, material básico de la escultura española a lo largo de los siglos y una de las mayores aportaciones que el arte español ha hecho a la Historia del Arte: la escultura policromada.

La mayor parte de la escultura es religiosa, no hay retratos ni escultura mitológica. Ciertos autores piensan que la escasez de temas es debido a que no hay demanda de temas mitológicos ni de retratos. Sin embargo, otros autores se refieren a la incapacidad de los artistas para realizar estas obras, es decir, que no tienen el nivel práctico ni intelectual necesario para llevarlas a cabo y por tanto no son comparables con los pintores de la época, no tienen una academia, los talleres de los escultores siguen siendo gremiales, no avanzan. Tampoco han desarrollado una teoría. Son más artesanos que artistas.

Desde que Pompeyo Leoni realizara los majestuosos monumentos funerarios de El Escorial y a pesar de fundar una Escuela de Broncistas, a su muerte, nadie es capaz de segir sus pasos. Si hay que realizar monumentos ecuestres, como el de la Plaza Mayor de Madrid, hay que recurrir a los escultores italianos, por aquí no había ni intención ni interés de hacer escultura pública. Lo único que hay son:

  • Algunas fachadas arquitectónicas ( Ej. Catedral de Salamanca)
  • Algunos monumentos funerarios, escasos y sin variedad ni evolución, los que se hacen en 1690 son iguales a los que se hacen en 1600
  • Se hacen abundantes retablos que acogen imágenes y relieves
  • Lo que abunda en este periodo son los pasos procesionales
La escultura:

El ambiente que se vivía en el siglo XVII era de crisis y ello frecuentemente hace que se vuelva la mirada hacia lo religioso. Se busca consuelo en la religión y concretamente en la escultura, es decir, la escultura está al servicio de la Contrarreforma. Todo esto es promovido desde la corte por la propia monarquía. Es la época de los santos, la religión se hace más popular, más cercana a los fieles, tanto es así que la religiosidad trasciende a la calle y comienzan a popularizarse las procesiones de Semana Santa. La escultura tiene que enseñar al fiel, conmoverle, aumentar su devoción y acercarles a Dios.

Características generales:

Es una escultura naturalista, se inspira en el natural. Son rostros reales, de la calle. Es una escultura llena de gestos y actitudes declamatorias con las que pretende transmitirnos los estados anímicos y el dolor que siente la figura. Es el paso del equilibrio renacentista a la pasión barroca.

Utiliza efectos pictóricos. La pintura hace que las esculturas sean más naturales. La aplican sobre ropajes, rostros, heridas. Pero cuando la pintura no es sufieciente, para dar mayor verosimilitud utilizan postizos; corchos para abultar las heridas, ojos y lágrimas de cristal, ropajes auténticos. Surgen las imágenes de vestir o imágenes candelero donde sólo tallan la cabeza y las manos, por dentro sólo lleva un palo para sujetarlos, así, al salir en procesión el viento mueve los vestidos y da mayor credibilidad a la imagen.

Hay que tener en cuenta la importancia que los grabados tuvieron en la escultura. A diferencia de lo que siempre se ha pensado, los escultores emplearon grabados para su modelos, aunque su utilización en escultura no es igual igual que en pintura. En escultura se hace una síntesis del grabado, se escogen pequeños detalles ya que porla dificultad en la talla todo no se podía poner.

Se destacan dos centros importantes:
  • Valladolid
  • Andalucía:
    • Sevilla
    • Granada
La obra:

María Magdalena, 1664

La imagen representa a una figura ascética, mística, que muestra su dolor.

La Magdalena contempla un crucufijo, instrumento de la pasión y símbolo de la rendención. Dirige su mano derecha al pecho indicando su amor y devocíon a Cristo. Es una tema trentino que la iglesia populariza. Para la piedad cristiana, los arrepentiemintos son temas de meditación y ejemplos para oponerse a los protestantes. Penitencia como camino de purgacíon de los pecados.

Su rostro, tan natural y expresivo, la mirada triste y la boca entreabierta hace de ella una escultura intensa y dramática. El juego contrario de los brazos y el avance de la pierna izquierda indica un leve movimiento que se contrapone con la rigidez de su indumentaria, hecha con hojas de palma ocultando su anatomía y acentuando la pobreza y el carácter ascético de la santa.

La imagen es obra del escultor granadino Pedro de Mena (1628-1688), que al contrario que el resto de escultores no hace pasos procesionales ni imágenes para retablos. Es el creador de imágnes aisladas, que representan éxtasis o estados de evasión como la Magdalena Penitente.



domingo 30 de diciembre de 2007

San Pedro de la Nave. Finales del S. VII. Zamora




El prerrománico:

La Europa de los siglos V, VI, VII Y VIII es conocida como la de las invasiones.

Se señala el año 476 como el comienzo de una nueva época, cuando Rómulo Augusto, el último emperador romano de Occidente, es depuesto por Odoacro. Y perdura hasta el año 711 con la incursión de los musulmanes en Europa.

Los bárbaros fueron asentándose en los límites externos del Imperio. En el 376 se permite a los Visigodos asentarse en Tracia mediante un acuerdo de hospitalidad actuando así como federados del Imperio. Pero Roma incumple el trato y en el 378 se enfrentan en la batalla de Adrianápolis donde vencen los visigodos y vuelven a instalarse como mercenarios.
Otra fórmula de asentamiento es la que llevaron a cabo los francos, por ejemplo, que desde antes del s. V llevaban atravesando la frontera, a uno y otro lado del Rin, mediante pequeño grupos, era más lento pero más intenso. O violentamente, arrasando, como los alanos, vándalos, suevos, etc.

En cada reino se produce un mundo artístico diferente. Las características dependen de dos
factores fundamentalmente:
  • La romanidad: dependiendo del grado de romanidad que tuviera el territorio. No todos los enclaves se encontraban bajo el mismo grado de romanización.
  • El germanismo: las características de todos los pueblos bárbaros no eran iguales
Los visigodos como ya he señalado, se instalan en Tracia. Por una parte se romanizan y a la vez permanecen en contacto con lo oriental. Alcanzan así el mayor grado cultural entre todos los pueblos germánicos.

En la península van penetrando pero su presencia no se hace notar hasta el s. VI cuando Clodoveo (rey de los Francos) conquista el reino visigodo de Tolosa y pasan a la península en masa. Con Leovigildo se irá configurando un poder político importante, un territorio nacional y una monarquía visigoda con capital en Toledo. Se fundan ciudades y se acuña moneda. Comienza la Edad de Oro de la España Visigoda (mediados del s.VI-VII). Su sucesor, Recaredo, se convierte al catolicismo (hasta ahora eran arrianos, niegan que Dios y Cristo fueran la misma persona).

El arte lo forjarán los centros creadores: Andalucía, Lisboa, Mérida, Toledo. También focos perdidos como Zaragoza o Burgos y Galicia donde sólo se conservan algunos monumentos.

Se harán iglesias, catedrales y parroquias rurales construidas por la población (diezmos, primicias...). Éstas últimas son iglesias promovidas por un particular laico, no de la iglesia.

Durante este periodo se gestarán una serie de usos y normas que generarán la liturgia hispánica y que requerían una organización en los espacios del templo.



San Pedro de la Nave:

Segunda mitad del s. VII. Zamora.

Es una iglesia monástica, en ella se centran todas las características propias de la arquitectura visigótica. Una aportación significativa de esta iglesia es la síntesis arquitectónica entre la planta cruciforme (monacal) y la basilical (pública).

Presenta una cabecera única y aislada hacia oriente. Puede ser que sea por influencia cristiana. Al poner una cabecera triple podría aludir a las tres personas de Cristo.

Sus grandes muros fueron erigidos con grandes bloques de sillería con una gran calidad en el aparejo, es lo que Isidoro de Sevilla llamó el more gótico y que sólo lo tienen los pueblos de raíz goda (visigodos y ostrogodos).

Al exterior es de planta cruciforme en torno a una torre central con su linterna que permite iluminar el interior del templo. Los pórticos, aparecen en los brazos del crucero y no a los pies. Se sustituye el pórtico a los pies y se combina la nave cruciforme con la basilical.

A ambos lados de la nave central aparecen dos dependencias. Son volúmenes que nos indican un espacio fragmentado al interior. Las dos dependencias cuadradas sólo se combinan a través de la nave y mediante unas ventanas. También se comunica el presbiterio con la nave principal.



Alterna pilares rectangulares con columnas que van cerrando espacios y creando un espacio intimista, fragmentado y oscuro. La columna es una señal de distinción, suele aparecer en edificios promovidos por el rey o en ámbitos sagrados de la iglesia. En este caso aparece en el presbiterio: cerrando el espacio de la cabecera aparecen dos columnas. El capitel deriva del corintio clásico y del bizantino (fusión oriente-occidente), es afacetado y lleva cimacio. Las cubiertas son abovedadas de cañón o de herradura.

Al interior, la cabecera se abre con un arco de herradura visigodo (diferente al musulmán). El despiece de las dovelas termina en el tercio del radio, por lo que es un arco cerrado. Las dovelas en el extradós siguen la línea curva del intradós hasta la primera dovela, que cae en línea vertical por el extradós y curva por el intradós, por lo que queda enganchado al muro. Es la primera vez que se usa en occidente con fines constructivos, los romanos lo conocían pero como decoración.

El espacio está jerarquizado y tiene que ver con el programa iconográfico. A la cabecera sólo entra el presbítero y en la zona próxima al altar se sitúan los monjes y en la nave los fieles. En los muros se ve integrada una decoración arquitectónica, aparecen motivos variados como vegetales, animales o la figura humana... aunque la mayor parte son vegetales, geométricos y animales. Se cree que sólo la figurativa tenía intención de dar un mensaje. Aparece motivos celtas como la rueda solar o bizantinos como las aves picoteando (apela al que está para que participe de la eucaristía) y que llegan a través del comercio (tejidos...).



San Pedro de la Nave tuvo que ser trasladada de su emplazamiento original ya que estaba siendo cubierta por las aguas del embalse del río Esla. El traslado se realizó piedra por piedra bajo la dirección del arquitecto Ferrant. En la actualidad se halla situada en la localidad de El Campillo a dos escasos kilómetros de donde se enconrtaba.

sábado 8 de diciembre de 2007

Edgar Degas (1834-1917), La clase de danza. Óleo sobre lienzo



Degas fue un pintor y escultor genial, creador de nuevas composiciones en las que se encargaba de estudiar rigurosamente la acción del movimiento
. Se le asocia con el grupo de los impresionistas con los que expuso su obra en siete de las ochos exposiciones celebradas (
de 1874 a 1886).Sin embargo, debido a su formación académica y al predominio de la línea sobre el color se desmarca cada vez más del grupo. A diferencia de los impresionistas que reclamaban un arte al aire libre donde poder plasmar la luz natural, Degas prefería los ambientes urbanos e interiores con escenas iluminadas artificialmente.

Degas asistía con asiduidad a la ópera. No sólo como espectador, además se introducía entre bastidores y contemplaba los ensayos de danza.

Es evidente que el cuadro representa una clase de danza, en este caso el título es explícito. No representa la pomposidad de la actuación sino el final del
ensayo, actividad que le permite estudiar las diferente posturas y los gestos de las bailarinas; ellas están agotadas, se estiran, se relajan, muestra su cansancio y la severidad del entrenamiento. Es un tema al que Degás recurrirá con diferentes variaciones hasta su muerte.

Las bailarinas rodean a Jules Perrot, antiguo manestro de ballett, al que Degas se molesta en retratar con el bastón entre las manos, utensilio imprescindible para marcar el ritmo.

El pintor ultiliza un punto de vista en picado que se ve acusado por las líneas que dibuja la tarima, a la que da un tratamiento especial. Los expertos aseguran que para que las bailarinas no resbalen la tarima ha de estar debidamente mojada.

La habitacíon se representa de una forma simple pero muy sobria, un gran salón con paredes verdes, que a su vez se corresponden con la vestimenta del maestro y los cinturones de varias bailarinas. Es un gran espacio con un único punto de fuga, la ventana, en la que se podría adivinar un paisaje urbano.

Degas recurre, una vez más, a la técnica fotográfica; corta los cuerpos y los objetos dotando a la tela de gran movimiento y fugacidad.

jueves 6 de diciembre de 2007

Laocoonte y su hijos. Hacia 50 dC (Museo Pío-Clementino, Vaticano)



Contextualización:

El Helenismo es el culmen del realismo, un arte naturalista en el que desciende la temática dedicada a los dioses por la existencia de una crisis religiosa. Ese afán por acercarse a la realidad condujo, en ocasiones, a una exageración de las formas que incluso llevó al feísmo, a la decadencia (algo impensable en periodos anteriores) como medio para conseguir un impacto visual. Se representan luchadores, la vejez, temas de la infancia, del amor (influencia de la literatura). Es la época de los retratos ya que se incrementa el cuerpo del funcionariado y cada uno de ellos deseaba disfrutar de su rostro labrado. Es en el retrato donde se busca el reflejo de la psicología individual dejando a un lado el idealismo del periodo clásico.

Al igual que en la época arcaica, la produccción escultórica es el resultado de la existencia de diferentes talleres o escuelas, cada uno con características propias: Atenas, Pérgamo, Rodas y Alejandría.

Escuela de Rodas:

Rodas, isla situada al suroeste de la costa de Asia Menor, ya conoció momentos de esplendor gracias a su situación estratégica. Sometida duramte años a los persas finalmente logró su libertad y surge así una nueva Rodas, llegando a alcanzar en época helenística una posición muy destacada.

Característico de este taller es el colosalismo, elemento que se puede observar en sus obras más destacadas y que dieron fama a la escuela: La Victoria de Samotracia, el Toro Farnesio y el Laocoonte.

La obra:

Se descubrió en la casa de Tito en Roma. El grupo reproduce un original del siglo II. La copia es obra de tres afamados escultores de la época, Agesandros, Polydoros y Athenodoros.

Se representa el castigo que Apolo lanza a Laocoonte. El sacerdote del dios predijo que Troya iba a ser destruída. Cuando los griegos dejaron el caballo en las puertas de la muralla, los troyanos decidieron introducirlo en la ciudad, pese a las recomendaciones del viejo divino:

Necios, no os fiéis de los griegos ni siquiera cuando os traigan regalos!

Como castigo de la predicción, Apolo envió dos grandes serpientes marinas, Porces y Caribea, para que se dirigieran hacia Troya. Cuando llegaron, salieron de la tierra y se enrroscaron en los miembros de los hijos mellizos de Laocoonte quien corrió a su rescate peró también murió miserablemente.

Este hecho sirvió para convencer a los troyanos de que Laocoonte estaba equivocado y que por ello había recibido su merecido castigo.

Se representa el momento de máxima tensión física, también máxima tensión moral porque se han incluido a sus propios hijos. Los músculos están hinchados por el esfuerzo, el rostro es un alarde de emociones: ojos hundidos, boca entreabierta.

Los cuerpos de los hijos no responden al de unos niños, son cuerpos de adultos.

La composición es triangular, destacan las diagonales que dan al grupo movimiento y una mayor expresividad en sus formas. Aunque la obra permite ser rodeada, el punto de vista óptimo es el central ya que de esta forma captamos su fuerza y el sentido narrativo que desprende la escultura.

El tema será muy apreciado por los romanos. El castigo que Apolo impone a Laocoonte llevó a Eneas (mítico fundador de Roma) a ver que Troya iba a ser destruída y a salir de la ciudad.

En 1506 se descubrió el Laocoonte. Sabemos que Miguel Ángel se encontraba en Roma y asistó al evento. El hallazgo supuso tanto para Miguel Ángel como para otros escultores de la época una revelación, rescatan el pathos aristotélico y lo llevan al campo de las artes, dotan a las esculturas de sentimientos, actitudes violentas y expresiones dramáticas.

Miguel Ángel quedó tan impresionado que hizo su Pietá de un solo bloque de mármol queriendo asemejarse al grupo del Laocoonte. Hoy sabemos que la pieza helenística está formada por dintintas piezas a diferencia de su Piedad. Gran Miguel Ángel.




martes 4 de diciembre de 2007

Judith y su sirvienta. c. 1612-1613. Galería Pitti (Florencia)



Artemisia Gentileschi, pintora romana que vivió en la primera mitad del S. XVI e hija del también pintor Orazio Gentileschi. Su trayectoria artística se inscribe en el estilo ya iniciado por Caravaggio: el tenebrismo. Sus representaciones carecen de idealismo y dan muestra de la fuerza que poseía la pintora. Fue violada por su profesor de dibujo y sometida a juicio por ello, este hecho marcará toda su vida profesional y personal.

El estilo:

Artemisia se formó en el taller de su padre, Orazio, seguidor del caravaggismo. De él aprendió el rigor por el dibujo y la brillantez de los colores.
El tenebrismo se caracteriza por ejercer fuertes contrastes lumínicos sobre las formas además de dotar al lienzo de una gran carga dramática. Por otra parte , nos situamos en el siglo XVI [Barroco] periodo conocido por emplear préstamos teatrales tales como los focos de luz dirigidos, los fondos neutros o los cortinones.

El cuadro:

Se trata de un tema religioso del Antiguo Testamento: Judith, una de las heroínas de la resistencia israelita, una de las llamadas "mujeres fuertes", es la libertadora del pueblo judío. La ciudad de Betulia estaba a punto de caer en manos asirias ante Holofernes. Judith lo evita yendo a la tienda del tirano para seducirle y luego matarle. El hecho parece que tiene cierta veracidad histórica (los asirios invadieron Israel), lo que no aparece por ninguna parte son los nombres de los personajes que aluden a judía, en general y betulia, casa de Dios, por lo que es un pasaje figurado o alegórico más que real.

Las fuentes son el Libro de Judith, capítulo 13.

Tipo físico:

Judith era una viuda rica que decidió ir a la tienda de Holofernes, haciéndoles creer que había desertado y que quería estar con ellos. Se le representa siempre joven, con indumentaria lujosa. El texto cuenta cómo Judith se quitó sus ropas de viuda para vestirse con las más lujosas prendas y joyas, lo que la artista plasmó con acierto en el lienzo.

Atributos:

Son dos fundamentalmente: la espada y la cabeza de Holofernes. Lo habitual es que se represente el momento de la decapitación, pero en este caso la autora ha escogido el momento posterior a ella. Judith, con el arma todavía sobre el hombro, observa atentamente a uno de los lados antes de salir de la tienda de Holofernes. La sirvienta, que representa la fidelidad, forma una composición circular abierta con la figura de Judith, típica del Barroco, lo que nos proporciona movimiento a la escena y permite mostrarnos la habilidad de la artista con los ropajes y pliegues. Nos introduce en el cuadro mediante elementos participativos como la cabeza de Holofernes que porta la sirvienta en la cesta o la espada sobre el hombro de la heroína, dispuestas ambas diagonalmente.

El significado:

Es el bien que vence al mal, la virtud que vence al vicio. Es el tema de la mujer fuerte defensora de su pueblo y de sí misma. De hecho, Judith es el símbolo de Florencia, república que se liberó de la tiranía. Además, el tema está está relacionado con la violación que sufrió cuando sólo contaba con 19 años y al que recurrirá en varias ocasiones.