El desarrollo económico que se da en Europa en el S.XIII y XIV permite una prosperidad que trajo consigo un notable interés por lo cultural. Poco a poco, el saber, que había estado a lo largo de todo el periodo medieval en manos de la iglesia, se va secularizando y nace entre la burguesía un importante movimiento intelectual: el humanismo, que desembocará en uno de los periodos más ricos de la Historia del Arte. Gracias a las traducciones que de los clásicos se hicieron al lenguaje vulgar, el pueblo tuvo acceso al conocimiento clásico aumentando el interés por la historia, la filosofía y la literatura.En este ambiente cultural se empieza a plantear la posición que debía ocupar la pintura en las artes. Hasta este momento la pintura se había considerado como un arte mecánico, manual, unido al gremio artesanal. En este periodo, la pintura se eleva a la categoría de arte liberal e intelectual. Así, el artesano se transforma en un artista comparable a poetas y literatos consiguiendo una nueva consideración social y convirtiéndose en protegido de clientes y mecenas que lucharán por tener a los mejores pintores a su cargo.
Otro de los cambios que la pintura renacentista trajo consigo fue la creación de un nuevo marco de representación. Con el humanismo crece el interés por lo científico y por la representación de lo real. El artista por medio de la contemplación y estudio de la naturaleza pretende representar al ser humano en un espacio real, fiel a su entorno, alejado del espacio irreal y fantasioso del mundo medieval. Uno de los elementos que mejor definen este nuevo marco de representación es la incorporación de la perspectiva lineal con la que un soporte bidimensional como la pintura pasa a simular la tercera dimensión. La perspectiva se basa en un método matemático en el que todas las líneas convergen en un punto de fuga. Los pintores se valieron de este principio para colocar y ordenar a los personajes por tamaño dando como resultado una representación más creíble. Para combatir la planitud de la figuras medievales, los artistas del renacimiento dotaban a las figuras de un modelado plástico, escultórico, que consistía en dar volumen a las figuras gracias a la manipulación de la luz mediante gradaciones.
Dentro de la pintura del Cuatroccento (S. XV) nos encontramos con Masaccio, gran pintor florentino, con el que comienzan a desarrollarse las nuevas tendencias plásticas. Un ejemplo: las pinturas de la Capilla Branccacci en Florencia.
Tributo: Se trata de una escena del Evangelio de San Mateo. Nos narra el momento de la llegada de Cristo y sus apóstoles a Cafarnaún y la petición por parte de un funcionario del impuesto (tributo) para el templo. Jesús pide a Pedro que eche la red al lago y que abra las tripas del pez que pesque. Pedro le obedece y de las tripas del pez aparece la moneda con la que pagarán el tributo para poder entrar.
La Capilla Branccacci fue fundada por Felipe Branccacci, un comerciante de sedas que encargó que se pintaran la totalidad de las paredes con escenas de la vida de San Pedro (patrón de marineros). Que se elija la vida del santo para decorar la capilla no es casualidad y tiene su razón de ser en la acusación de apropiación de bienes ajenos que recaía sobre Felipe. Con esto, el comitente quería manifestar su inocencia y demostrar que, como Cristo, ha pagado el tributo. Por otro lado, la temática marina alude a la riqueza del mar y al emergente poder mercantil con el que gozaba la ciudad del Arno gracias a, entre otras cosas, el comercio marítimo.Aunque aparentemente desarrolla una iconografía sacra, el tema principal se centra en la figura del hombre y sus valores (humanismo). Los personajes se relacionan, hablan entre ellos, se miran, gesticulan. Algunos apóstoles son retratos del natural, hombres de la calle con defectos físicos. Otros, sin embargo, parecen tomados de medallas romanas, son retratos más idealizados y aún de herencia gótica (Cristo). Se mantienen algunos convencionalismos medievales como la multiplicidad de escenas, se representan al mismo tiempo dos momentos diferentes (petición y entrega del tributo) o la isocefalia de los personajes. Pero por lo demás, el conjunto apunta a una nueva manera de hacer: figuras voluminosas, gradaciones de luz, composición racional, perspectiva aérea, introducción del paisaje y arquitecturas de la época que nos a
cercan a la realidad, etc.
cercan a la realidad, etc.En la expulsión del paraíso nos vuelve a mostrar la importancia del hombre y del drama humano. Masaccio dota a las figuras de una rotunda expresividad manifestando la idea de dolor y remordimiento en sus gestos y ademanes. Eva grita desconsolada mientras que Adán llora inclinando la cabeza.







